Pocos esperaban un partido así, ni siquiera el hincha más optimista del Atlético de Madrid. El Chelsea partía como favorito y acabó ridiculizado por un rival que fue un avión para repetir el éxito de hace dos años. Entonces ganó por 2-0 al Inter de Milán, pero esta vez se superó con creces.
Y qué decir de Falcao, el indiscutible protagonista del partido. Apenas tardó tres minutos en dejar su tarjeta de presentación, el tiempo que tardó en estrellar un balón en el palo. No se amargó, le quedaba mucho tiempo para resarcirse. Y vaya si lo hizo.
EL SHOW DE FALCAO
A los seis minutos llegó su primera obra de arte. Realizó un sensacional desmarque, encaró a Petr Cech y superó al arquero del Chelsea con un lanzamiento elevado que provocó la admiración de todo el estadio Louis II.
En pleno festival atlético llegó el segundo tanto, a los 19 minutos. Fue otra maravilla de Falcao, quien desde el pico del área dibujó un precioso disparo en parábola que entró por la escuadra. Toda una belleza.
El Chelsea nunca se enteró de que había llegado a Montecarlo para disputar un título. Todo lo contrario que el Atlético de Madrid, que sí tenía un plan. Simeone demostró tener muy bien estudiado a su rival y sus jugadores no dejaron de tirar contras mortíferas bien dirigidas por Arda Turán y Adrián.
Falcao pudo lograr el ‘hat trick’ antes de tiempo, pues a los 35 minutos estrelló otro remate al palo. Pero en la última jugada de la primera parte logró completar su espectacular triplete.
Dentro de su inmenso catálogo de remates, esta vez decidió mostrar cómo se remata desde cerca bajo el cuerpo del arquero. Recibió de Turan, dejó atrás al defensa en un explosivo control y superó a Cech con un preciso lanzamiento raso. La disputa de la Supercopa apenas había durando un tiempo.
MANEJÓ EL RESULTADO
La segunda mitad sobró porque el Chelsea regresó al partido completamente rendido, sin un plan de remontada. Siguió jugando a lo mismo; es decir, a nada.
Hubo dos goles más, ambos tan parecidos como accidentales. Llegó en sendos saques de esquina, con remates de los defensas. Para el Atlético marcó Miranda (60’) y Cahill hizo el del Chelsea (74’).
Fue una final sin emoción, pero que será recordada de por vida por la incuestionable autoridad del Atlético de Madrid y la tremenda exhibición de Falcao en la primera parte. El colombiano es ya estrella mundial y su equipo lo agradece para reivindicar el peso recobrado en Europa
